|
OM: ¿Considerás necesario
el perfeccionamiento en el exterior?
MB: Creo que es una etapa importante en el desarrollo de un
artista. En algunos casos indica independencia de los jóvenes
respecto de sus padres. En otros, significa una aventura. No
obstante, en el exterior hay de todo:
buenos y no tan buenos maestros, escuelas y universidades.
OM PERSONAL: Sabemos que dedicás gran parte de tu tiempo a
la difusión de música argentina...
MB: Siempre pensé que la obra de los
compositores argentinos merecía una difusión mayor y más
adecuada. Por ese motivo encaré, en una oportunidad, un ciclo de
estrenos en el que, sin prejuicios, se estrenaban obras de
compositores argentinos conocidos, o no tanto, a fin de que la
vigencia de sus respectivos lenguajes fuera evaluada por el
público, mas allá de las opiniones de los propios compositores o los gustos de los ejecutantes.
OM: ¿Creés que hay suficiente espacio en el medio
musical de Buenos Aires para tus proyectos?
MB: Desde cierto punto de vista uno siempre quisiera ocupar un
poco más de lugar, pero en ese sentido el espacio disponible es
tan pequeño que no sería de mi parte excesivo decir que quiero
un poco más. Creo que, culturalmente estamos todavía muy lejos de tener
los espacios necesarios para un florecimiento del arte y la música.
Los espacios son, desde mi punto de vista, el producto de unos compromisos de los
que el Estado no tuvo el coraje de deshacerse pero no de una
voluntad política ni cultural de los funcionarios ni de los que
los eligen.
OM: ¿Existe apoyo estatal y privado a la música
clásica?
MB: En otras épocas en las que el Estado, de una u otra forma, se
hacía cargo de muchas más cosas que ahora, la música recibía
un apoyo especial y eso era enfocado al gran público mediante
conciertos en las plazas donde era sorprendente ver el éxito de
óperas y conciertos en gente que los escuchaba por primera vez
y que, evidentemente, no estaba habituada a ello. Yo creo
que esa costumbre debería recuperarse considerando el potencial
educativo y formativo de la música en quien la escucha. En lo privado, algunas
empresas o personas de origen extranjero
residentes ocasionalmente en el país apoyan a nuestros artistas
pero, en la mayoría de los casos, esos aportes a la música son una cuestión de
esnobismo o de marketing, palabra que no figura en ninguna Historia del Arte que yo
conozca.
OM: ¿Considerás "negocio" apoyar la cultura?
MB: Creo que sí, pero desconozco que en este momento existan planes
culturales a largo plazo, objetivos o propósitos sino una
improvisación permanente producto de la
imprevisión constante de quienes toman las decisiones. También
es
verdad que, en cierto sentido, las decisiones las tomamos todos en
todo momento: en la instancia de las elecciones y cuando toleramos
las cosas que ocurren mirándolas por televisión en lugar de
participar más activamente.
OM: ¿Cómo responde el público argentino a las
presentaciones de los artistas locales?
MB: Generalmente la respuesta es muy afectuosa y alentadora. Nuestro público
es cálido y no me parece que haga diferencias entre artistas nacionales o
extranjeros. |