Ernesto Drangosch (1882-1925)

Meet the Argentine Composers

A Genius Rediscovered

Little is known about Ernesto Drangosch, a virtuoso pianist, composer, conductor, pedagogue born in Buenos Aires on January 22, 1882, and  died on June 26, 1925. An incredibly talented, multi-faceted personality, his life was totally devoted to every aspect of music.  

His parents came from Germany but he was Argentinian by birth. When he was a child he used to repeat by ear every note his brother played
during his piano lessons at home in Buenos Aires.
His father,  Carlos Drangosch,

the owner of an important music store in Buenos Aires, was so impressed by little Ernesto’s natural gifts that he immediately sent him to a Professor Collin, a European piano teacher who, as was the case in all of the American continent, played a major role in the early development of music schools in this part of the world. 

At the age of nine Ernesto was ready for the stage, and made his professional debut playing Beethoven’s Concerto Nº 1 with a local orchestra conducted by Pietro Melani, an Italian-born conductor who had studied in Germany under Joseph Joachim and was active in Buenos Aires at the turn of the century. Ernesto then attended Buenos Aires Conservatory under Alberto Williams and Julian Aguirre, who were to influence his early style as a composer.

At the age of fifteen he traveled to Europe and studied at the Berlin Royal Academy of Music.One of his teachers was Max Bruch. Back in Argentina, he was awarded the “Europe” Prize and a scholarship to continue his studies in Germany. This period was of utmost importance in Drangosch’s life. While studying composition under Engelbert Humperdinck, he performed extensively in major concert halls throughout Germany. Important personalities in the European music world, some of whom were to be his friends -
Felix Weingartner, Engelbrecht Humperdinck, Max Bruch, Joseph Joachim, Ferruccio Busoni, Arthur Nikitsch, Ignaz Paderewski, Arturo Toscanini, Arthur Rubinstein, Jan Kubelik, Franz von Vecsey, Edvard Grieg, Siegfried Wagner, etc - made more than enthusiastic comments on Drangosch’s talent and personality.

One of the landmarks in Drangosch’s significant career as a pianist were his concerts with the Berlin Philharmonic under Ferruccio Busoni, Joseph Joachim and
Eugène d'AlbertBut Drangosch was an idealist and  was convinced his mission was to be a teacher and performer  in  his homeland. With his wife Herminia and  their child he settled back in Buenos Aires.

But life was not easy at the beginning. In 1905 his former teacher, Alberto Williams, offered him a teaching job at his Conservatory. Money was not a relevant issue for him, however, in many cases he would donate his salary. From that moment until his death, Drangosch developed a feverish activity composing, perfoming, conducting, teaching... and being the father of five children.

Programs in our files show he used to play four piano concerti an evening. He performed with the most famous international soloists, gave first performances of a lot of american and european works (orchestral and chamber music, piano and piano and orchestra works). As a pianist and a conductor  he extensively concertized throughout Argentina and neighboring countries. He was invited to resume his career in Europe. In 1906 Arturo Toscanini invited him to perform in the US but Drangosch would always postpone his trips.

Drangosch’s idea was reaching all social levels with his music. He composed the first Piano Concerto and the first Piano Sonata in Argentina. He also composed tangos in popular style, anticipating  crossover music in more than fifty years. He was one of the first composers in Argentina to introduce popular rhythms in academic music - tango, zamba, shimmy, cake-walk, maxixe, pericón, vidalita, etc. But he also wanted to train audiences to listen to and understand academic music. He organized “cinema-concerts” where Beethoven’s Symphonies were performed during the exhibition of silent movies. Sometimes he would play with the audience’s reactions. On some occasions when performance of some contemporary piece was not successful, he would conduct it again a few days later pretending it had been written by some famous composer. Success was immediate. That was the case with a symphony by Felix Weingartner, as himself had written in one of his books.

This would sound a sacrilege in today’s sophisticated musical world, but it shows Drangosch’s idealistic personality, and a great sense of humor. 


The European  music world was anxiously waiting for the pianist, the composer, the conductor, when  in June, 1925, Drangosch was finally ready for his trip, but a cold winter played a deadly trick on him. In spite of a serious cold, he continued with his activities, and his cold  turned into a fatal pneumonia.  His wife who was attending him in his illness, also became sick, and died fifteen days later, leaving five children, the older of whom was only twenty. In their childhood, little Ernesto and Herminia had sworn eternal love to each other. Fate played its role.


Ernesto Drangosch’s short life will be remembered as an absolute commitment to the highest goals. A proof of this is a statement made by a colleague and a friend of his youth in Berlin, Arthur Rubinstein, who said: “Ernesto, how deep you are! How superficial I am, compared to you!"

Redescubriendo a un Genio

Poco se sabe acerca de Ernesto Drangosch, concertista de piano, compositor, pedagogo y director nacido en Buenos Aires el 22 de enero de 1882 y fallecido el 26 de junio de 1925. Dotado de un talento y una memoria excepcionales, unidos a una increíble resistencia física y psicológica, su vida estuvo enteramente consagrada a la música en todas sus expresiones.

Sus padres eran oriundos de Alemania pero era argentino de nacimiento. De niño, en su casa de Buenos Aires, solía repetir de oído cada nota que tocaba su hermano durante sus lecciones de piano. Su padre, Carlos Drangosch, dueño de una importante casa de música en Buenos Aires, quedó tan impresionado con las dotes naturales del pequeño Ernesto que de inmediato lo llevó a un tal Profesor Collin, maestro de piano europeo que, cosa común en todo el continente americano, iba a desempeñar un importante papel en el temprano desarrollo de las escuelas musicales de esta parte del mundo.

A la edad de nueve años ya se hallaba listo para enfrentar al público y debutó profesionalmente interpretando el Concierto Nº 1 de Beethoven con una orquesta local dirigida por Pietro Melani, director nacido en Italia que había estudiado en Alemania con Joseph Joachim, activo en Buenos Aires a fines de siglo. Posteriormente, Ernesto estudió en el Conservatorio de Buenos Aires con Alberto Williams y Julián Aguirre, que habrían de influir su estilo temprano como compositor.

A la edad de quince años viajó a Europa para estudiar en la Real Academia de Música de Berlin. Uno de sus maestros fue Max Bruch. De regreso en Argentina, se le concedió el Premio "Europa" y una beca para continuar sus estudios en Alemania. Este período fue de vital importancia en la vida de Drangosch. Mientras estudiaba composición con Engelbert Humperdinck, se presentaba constantemente en las más importantes salas de conciertos de toda Alemania. Importantes personalidades musicales de su época, con muchas de las cuales lo unió una sincera amistad, como Felix Weingartner, Engelbrecht Humperdinck, Max Bruch, Joseph Joachim, Ferruccio Busoni, Arthur Nikitsch, Ignaz Paderewski, Arturo Toscanini, Arthur Rubinstein, Jan Kubelik, Franz von Vecsey, Edvard Grieg, Siegfried Wagner, etc., hicieron comentarios encomiásticos acerca del talento y la personalidad de Drangosch.

Uno de los hitos en la importante carrera de Drangosch como pianista fueron los conciertos realizados con la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Ferruccio Busoni, Joseph Joachim y Eugène d'Albert.

Pero Drangosch era un idealista y estaba convencido de que su misión era ser maestro y profesor en su tierra natal. Con su esposa Herminia y su hijo se radicaron nuevamente en Buenos Aires. Sin embargo, la vida no fue fácil al principio. Alberto Williams le ofreció un puesto docente en su Conservatorio. La cuestión dinero no era importante para él, sin embargo, en muchos casos, donaba su salario. Desde ese momento hasta su muerte, Drangosch desarrolló una febril actividad en la composición, la interpretación, la dirección orquestal y la docencia... además de ser padre de cinco niños.

En nuestros archivos figuran programas en los que solía interpretar cuatro conciertos para piano y orquesta en una velada. Tocó junto a los más famosos solistas internacionales, estrenó gran cantidad de obras americanas y europeas (obras orquestales, de cámara, para piano solo y para piano y orquesta). Como pianista y director hizo numerosas giras de conciertos por Argentina y países limítrofes. Fue invitado a retomar su carrera en Europa. En 1906 Arturo Toscanini lo invitó a presentarse en los Estados Unidos pero Drangosch siempre postergaba sus viajes.

La idea de Drangosch era que su música llegara a todos los niveles sociales. Es autor del primer Concierto para piano y orquesta y la primera Sonata compuestos en Argentina. Compuso asimismo tangos en estilo popular, anticipándose a la música crossover en más de cincuenta años. Fue uno de los primeros compositores argentinos que introdujo  ritmos populares en la música académica: tango, zamba, shimmy, cake-walk, maxixe, pericón, vidalita, etc. Pero también deseaba educar al público para la audición y la comprensión de la música académica. En ese sentido, organizaba "conciertos  cinematográficos”, en los que se ejecutaban sinfonías de Beethoven mientras se exhibían películas mudas. A veces jugaba con las reacciones del público. En ocasiones cuando la ejecución de una obra contemporánea no tenía éxito, la dirigía nuevamente unos días más tarde, simulando que había sido compuesta por algún compositor famoso, con el consiguiente éxito inmediato. Ese fue el caso de una sinfonía de Felix Weingartner, tal como lo refiere él mismo en uno de sus libros.

Esto parecería un sacrilegio en el sofisticado mundo musical de hoy pero demuestra la personalidad idealista de Drangosch, junto con un gran sentido del humor.

El mundo musical europeo aguardaba ansiosamente al pianista, compositor y director cuando, en junio de 1925, Drangosch ya estaba preparado para su viaje. Sin embargo, un frío invierno le hizo una jugada fatal. A pesar de un fuerte resfrío continuó sus actividades y su resfrío se transformó en una neumonía. Su esposa, que lo atendió durante su enfermedad, se contagió y murió a los quince días, dejando cinco hijos, el mayor de ellos de veinte años. Durante su infancia, los pequeños Ernesto y Herminia se habían jurado amor eterno. El destino cumplió su misión.

La fugaz vida de Ernesto Drangosch será recordada como una entrega absoluta a los fines más elevados. Un claro testimonio de ello los constituye una declaración de un colega y amigo suyo de Berlin, Arthur Rubinstein, quien dijo:”Ernesto, tú eres profundo; junto a ti , yo soy superficial”.

Author: Lucio Bruno Videla - lbvidela@hotmail.com
Translator: Estela Telerman -
etelerman@fibertel.com.ar 

 

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